Homilía 28.09.2025 / Domingo 26º del Tiempo Ordinario
Parábola del Pobre Lázaro y el Rico
Lectura de la Parábola
- La parábola se encuentra en Lucas 16:19-31, donde Jesús habla a los fariseos sobre un hombre rico y un mendigo llamado Lázaro.
- El rico vive en abundancia mientras que Lázaro sufre en su puerta, cubierto de llagas y deseando las sobras de la mesa del rico.
Destino Después de la Muerte
- Ambos personajes mueren; Lázaro es llevado al seno de Abraham, mientras que el rico es atormentado en el infierno.
- El rico pide ayuda a Abraham para que Lázaro le refresque la lengua con agua debido a su sufrimiento. Abraham le recuerda sus bienes terrenales y el sufrimiento de Lázaro.
Mensaje Central de la Parábola
- La parábola ilustra que Dios no olvida a los pobres; Lázaro representa a todos los desheredados del mundo, mostrando que Dios les ayuda.
- Se enfatiza un juicio después de la muerte donde prevalece la verdad y se revela que hay consecuencias eternas por las acciones en vida.
Reflexiones sobre el Arrepentimiento
- El tiempo para arrepentirse termina con la muerte; el estado del alma queda fijado al morir, ya sea amando o odiando. Esto está respaldado por el Catecismo de la Iglesia Católica (punto 1021).
- La parábola subraya que ahora es tiempo de gracia antes de morir, instando a aprovechar este don divino para vivir intensamente cada momento.
Importancia del Juicio Particular
- Se menciona un juicio particular inmediato tras la muerte, sin esperar al juicio final durante la parusía. Esto se ejemplifica con el buen ladrón al lado de Jesús en el paraíso.
La importancia de escuchar la palabra de Dios
La clave para aprovechar el tiempo en esta vida
- "Si no escuchan la palabra de Dios, si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque un muerto resucite." Esto subraya que acoger la predicación es esencial para abrirse a la gracia divina.
- Aprovechar esta vida implica aceptar la palabra que Cristo nos predica, lo cual es más crucial que ser testigo de un milagro.
La fe y la disposición interior
- La fe y la conversión dependen de estar atentos a la palabra de Dios, no simplemente de haber presenciado un milagro.
- La responsabilidad de creer recae en la disposición interior del individuo; una mala disposición impide el cambio, incluso ante un milagro.