"UN CELULAR EN MANOS DE UN PRESO ES UN ARMA" - Alejandra Monteoliva
¿Cómo se gestionan los teléfonos celulares en las cárceles?
Introducción
- Saludo inicial y presentación del tema sobre la conferencia de prensa.
Problemas con el uso de teléfonos celulares
- Las extorsiones se realizan desde establecimientos penitenciarios, especialmente en Buenos Aires.
- Se critica la autorización de teléfonos celulares a presos durante la pandemia; es necesario cambiar esta política.
- La gestión del delito desde dentro de las cárceles es inaceptable; los sistemas penitenciarios deben ser reformados.
Impacto del uso indebido de tecnología
- Un celular en manos de un preso se convierte en un arma para planificar delitos.
- Se evidencia una organización criminal operando desde el interior de la cárcel, utilizando cómplices externos.
Detalles sobre los involucrados
- Tres jóvenes detenidos coordinaban actividades delictivas con mujeres afuera que recibían transferencias.
- Uno de los detenidos actuaba como un gran planificador delictivo, manejando múltiples roles.
Reflexiones sobre la seguridad penitenciaria
- Pregunta retórica sobre cómo impedir el uso de celulares por parte de presos en Buenos Aires.
- La ministra menciona su rol y limitaciones al abordar este problema a nivel provincial.
Conclusión y llamado a la acción
- Es fundamental sentarse a resolver estos problemas sin ideologías políticas; hay que asumir la realidad dentro del sistema penitenciario.
¿Cuál es la situación de las comunicaciones en los establecimientos penitenciarios?
Situación actual de las comunicaciones
- Los detenidos en establecimientos penitenciarios nacionales no tienen acceso a teléfonos celulares.
- En provincias como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, existen restricciones similares sobre el uso de teléfonos celulares.
- Hay tres modalidades distintas para la comunicación en diferentes provincias, algunas permiten cierto tipo de contacto.
Revisión de políticas
- Es necesario revisar las categorías y metodologías actuales sobre las comunicaciones en cárceles.
- Los argumentos que justificaron restricciones durante la pandemia ya no son válidos; no se justifica mantener prohibiciones.