Cómo Dios Quiere Que Le Pidas
¿Por qué no llegan nuestras oraciones?
La lucha de la fe y la oración
- Muchas personas se preguntan por qué sus oraciones no son respondidas, a pesar de tener fe y realizar prácticas religiosas.
- El problema radica en que no entendemos cómo Dios quiere que le pidamos. Se presentarán dos conceptos clave sobre este tema.
Preparar las vasijas
- Se narra la historia de una viuda en crisis que busca ayuda del profeta Eliseo debido a una deuda que amenaza con llevarse a sus hijos como esclavos.
- Eliseo pregunta a la viuda qué tiene en su casa, y ella solo menciona una vasija de aceite, lo cual parece insuficiente para resolver su situación.
- Eliseo instruye a la mujer a pedir prestadas vasijas vacías a sus vecinos, enfatizando que no debe pedir pocas. Esto puede parecer ilógico en medio de su crisis.
La obediencia y el milagro
- A pesar de su desesperación, la viuda obedece y recoge todas las vasijas vacías posibles. Su acción es crucial para recibir el milagro.
- Cuando comienza a verter el aceite, este fluye sin parar hasta que ya no hay más vasijas disponibles. El milagro se detiene porque ella dejó de tener capacidad para recibir.
Reflexiones sobre la preparación
- El límite del milagro no estaba en Dios, sino en cuántas vasijas había preparado la mujer. Si hubiera conseguido más, habría recibido más aceite.
- Este concepto se aplica también a nuestras vidas: muchas veces pedimos cosas grandes sin estar preparados para recibirlas adecuadamente.
Creer y actuar
- La preparación es esencial; si pedimos un negocio exitoso o influencia sin haber trabajado en nosotros mismos, Dios podría preguntarse dónde colocar esas bendiciones.
- Jesús dice en Marcos 11:24 que debemos creer que ya hemos recibido lo que pedimos. Esto implica actuar como si ya lo tuviéramos al prepararnos adecuadamente.
Ejemplo del buffet
- Se compara esta situación con ir a un buffet: si pides comida pero no tienes un plato donde ponerla, nada podrá ser servido correctamente.
- La fe se manifiesta al llegar preparados; así como la viuda llegó con sus vasijas vacías listas para recibir el aceite abundante.
¿Cómo Prepararte para Recibir de Dios?
La Necesidad y la Capacidad
- Eliseo enfatiza que no solo se trata de tener necesidad, sino también de estar preparado. Se nos invita a "venir por más vasijas" para recibir lo que pedimos.
- La frustración surge cuando oramos sin preparación. Aunque el cielo está lleno de recursos, debemos preguntarnos si tenemos espacio para recibir lo que deseamos.
El Papel del Espíritu Santo
- Antes de pedir algo a Dios, es crucial consultar al Espíritu Santo sobre cómo expandir nuestra capacidad.
- En Mateo 8, Jesús sana a la suegra de Pedro, quien inmediatamente se levanta a servir. Esto muestra que la sanidad tiene un propósito.
Propósito en las Bendiciones
- La sanidad no fue solo para el bienestar personal; ella entendió que debía servir después de ser sanada.
- Dios da bendiciones con un propósito: fluir hacia otros. Si solo buscamos beneficios personales, interrumpimos el flujo divino.
El Flujo y el Estancamiento
- Comparando con un río, si este deja de fluir y se estanca, pierde vida. Así mismo ocurre con nuestras peticiones a Dios.
- Pedir sin un propósito mayor puede llevar al estancamiento espiritual; necesitamos asegurarnos de que nuestras intenciones beneficien a otros.
Reflexiones Finales sobre Peticiones
- Al pedir algo a Dios, debemos cuestionar el "para qué". Si nuestro objetivo es únicamente personal, estamos cortando el circuito divino.
- Antes de hacer una petición, pregúntate: ¿cómo va a fluir esta bendición hacia los demás? Esto asegura que recibas y des en abundancia.
¿Cómo preparar el espacio para recibir?
Reflexiones sobre la preparación personal
- Se plantea la pregunta de si se ha creado el espacio, estructura y capacidad necesarios para recibir lo que se desea.
- La segunda cuestión es el propósito detrás de esta preparación: ¿es uno mismo el destino final o esto conducirá a algo más grande?
- Si ambas respuestas son afirmativas, se afirma que "el aceite no para", sugiriendo un flujo continuo de abundancia.
- Se menciona que Dios tiene una provisión ilimitada, enfatizando la idea de que la generosidad divina no es limitada.
- La clave no radica en si Dios quiere dar o si escucha, sino en si uno está listo para recibir lo que se ofrece.