Jenófanes: el filósofo presocrático del dios monoteísta. Escuela de Elea

Jenófanes: el filósofo presocrático del dios monoteísta. Escuela de Elea

Jenófanes: Un revolucionario filósofo

Resumen de la sección: En esta sección, se presenta a Jenófanes como un filósofo revolucionario que desafió la concepción tradicional del mundo y los dioses. Aunque no se sabe mucho sobre su vida, sus ideas innovadoras sobre la divinidad y el cosmos lo destacan como una figura importante en la historia de la filosofía.

Vida y obra de Jenófanes

  • Nació alrededor del 580 a.C. en Colofón y vivió hasta los 100 años o cerca de esa edad.
  • No se conocen muchos detalles sobre su biografía, solo tenemos información proporcionada por doxógrafos siglos después.
  • No se conserva ninguna de sus obras originales, solo fragmentos copiados posteriormente que suman aproximadamente 120 versos.
  • Algunos estudiosos le atribuyen la fundación de la Escuela de Elea, aunque no hay certeza al respecto.
  • Según Diógenes de Laercio, Jenófanes escribió numerosos poemas y ganaba dinero recitándolos como rapsoda.

Visión revolucionaria del mundo y los dioses

  • A diferencia de otros rapsodas que recitaban poemas clásicos como Homero, Jenófanes desafió las visiones tradicionales del mundo y los dioses presentadas por Homero y Hesíodo.
  • Jenófanes hizo sus mayores aportaciones en el campo del pensamiento teológico, oponiéndose a la concepción antropomorfa de los dioses y proponiendo la existencia de un único dios racional y omnipotente.
  • Su famoso pensamiento sobre cómo diferentes culturas representan a sus dioses según su apariencia física destaca su rechazo a las características humanas atribuidas a los dioses en las historias mitológicas tradicionales.
  • Jenófanes negó que los dioses fueran físicamente como los humanos y abrió la posibilidad del monoteísmo al afirmar la existencia de un único dios con poderes ilimitados.

Contribuciones cosmológicas

  • Aunque no se conserva evidencia directa, se cree que Jenófanes también realizó interpretaciones cosmológicas similares a otros presocráticos como Heráclito, Tales o Anaxímenes.
  • Los astros celestes estarían formados por partículas de fuego, lo cual buscaba dar explicaciones racionales al mundo mitológico existente.
  • Observando fósiles marinos en rocas terrestres, dedujo que toda vida procedía del mar y que la creación surgía del barro. Propuso un proceso cíclico de creación y destrucción.

Crítica al valor otorgado al deporte

  • Jenófanes criticó la costumbre de glorificar a los deportistas en la Antigua Grecia y defendió que el conocimiento intelectual debería ser valorado por encima del éxito deportivo.
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Jenófanes de Colofón Jenófanes nació en Colofón sobre el 580 a.C. y parece que alcanzó los 100 años de vida o estuvo muy cerca. Destacó por su visión del cosmos y por atreverse a desafiar la concepción del mundo y de los dioses que habían dado Homero y Hesíodo. Jenófanes es un revolucionario, un filósofo que se atrevió a desterrar a los dioses clásicos en favor de un dios racional y omnipotente, que ni crea ni es creado. Poco o nada sabemos a ciencia cierta de su biografía, todos los datos que tenemos son de los doxógrafos que escribieron siglos después. Como del resto de los presocráticos no conservamos ninguna obra suya, todo lo que nos ha llegado son fragmentos de copistas muy posteriores y aún así sólo son unos 120 versos. Algunos estudiosos le atribuyen la fundación de la Escula de Elea, pero tampoco se puede precisar. Diógenes de Laercio nos cuenta que Jenófanes escribió numerosos poemas y que además pudo ganarse la vida recitando versos, como rapsoda. Los rapsoda solían recitar los poemas clásicos en simposios y banquetes, como a Homero. Sin embargo, Jenófanes se va a oponer a Homero y a Hesíodo, porque tiene una visión muy diferente del mundo y de los dioses. Será en ese campo del pensamiento teológico donde posiblemente haga las mayores aportaciones. En un mundo, donde Homero y Hesíodo eran los modelos a imitar y las enseñanzas a seguir, oponerse a ellos era toda una osadía y un atrevimiento revolucionario. La Iliada y la Odisea de Homero eran a los griegos lo que la Biblia a los cristianos o el Corán a los musulmanes. Allí estaban descritos sus dioses, sus tradiciones, la manera en que debían obrar y los comportamientos que no debían seguir bajo ningún pretexto. Así, Jenófanes no concibe que los dioses puedan robar, matar, violar, etc., cosa que era típica en las historias mitológicas tradicionales. Jenófanes va a negar que los dioses sean físicamente como los humanos, los despoja de su carácter antropomorfo y según algunos estudiosos abre la vía al monoteísmo afirmando la existencia de un único dios con características omnipotentes. Suyo es el famoso pensamiento en el que se expresa que los etíopes pinta a sus dioses chatos y negros, como ellos son. Los tracios, que son rubios y de ojos azules, ven a la divinidad con esa característica físicas. Y si los caballos y los bueyes pudieran hablar o pintar con sus manos, los dibujarían iguales a ellos, como bueyes y caballos. Por primera vez aparece un dios que ni crea ni es creado, que simplemente ha estado desde siempre y estará por siempre. Pues de donde no hay, nada puede crearse. Oponerse a toda esta tradición, empezando por la crítica a lo irracional de sus dioses era todo un acto de valentía. Jenófanes antepone la observación y la investigación empírica ante el modelo del saber por revelación de la divinidad. Así, mediante la propia investigación llega a crear su propia teoría sobre la divinidad. Desde la perspectiva física, al igual que otros presocráticos como Heráclitos, Tales o Anaxímenes, también se dio Jenófanes a la interpretación cosmológica, aunque no establece ningún elemento primordial, pues determina que no es visible, por lo que algunos autores lo han relacionado con la vertiente del Áperion de Anaximandro. Los astros celestes estarían formados por partículas de fuego. Aunque no conservamos nada a ciencia cierta sobre ello, parece que su idea era dar explicaciones racionales al existente cielo mitológico. Observando los fósiles que el agua del mar había dejado en las rocas que estaban ya en tierra firme, dedujo que toda vida procedía del mar, y que la creación provendría del barro, siendo los primeros animales de la creación los marinos, y los últimos los humanos. Así se produciría un proceso creativo del agua al convertir la tierra en barro y luego un proceso contrario que llevaría al barro a solidificarse. La creación y la destrucción serían un proceso que se repite cíclicamente. En la Antigua Grecia se tenía la costumbre de inmortalizar a todos aquellos que alcanzan la gloria deportiva en los diferentes juegos deportivos, como por ejemplo las Olimpiadas. No hemos cambiado mucho en 2.500 años. Los deportistas de entonces tenían más fama y más honores que los propios intelectuales. Jenófanes se alzará contra este tipo de comportamiento y en una dura crítica expone que el conocimiento intelectual debe ser ensalzado por encima del deportivo. Pues hasta aquí amigos la filosofía de Jenófanes, en próximos capítulos volveremos con más cultura y conocimiento general. Si te ha gustado nuestro vídeo déjanos un like, suscríbete y comparte.