Esforzados y Valientes
¿Cómo ser valiente y esforzado en la obra de Dios?
Introducción a la valentía y el esfuerzo
- El orador comparte su placer por compartir un mensaje sobre el esfuerzo y la valentía, citando a Josué 1:6-7 donde Dios instruye a Josué a ser fuerte y valiente.
La importancia del llamado divino
- Se menciona que Dios llama a Josué porque tenía una gran tarea por delante, sugiriendo que cada discípulo de Jesús también tiene una obra significativa que realizar junto con Dios.
Características de los líderes en la Biblia
- Se destaca que personajes bíblicos como Eliseo, Moisés y Pedro fueron llamados mientras estaban trabajando, enfatizando que Dios llama a personas activas y dedicadas.
El trabajo como parte del llamado
- Se subraya que el llamado al discipulado ocurre en medio de las actividades cotidianas; se espera que los creyentes trabajen arduamente para cumplir con su misión.
La unción requiere esfuerzo
- Aunque la salvación es gratuita, llevar el mensaje de gracia requiere dedicación. El orador anima a los oyentes a esforzarse incluso después de un día laboral agotador para cumplir con su responsabilidad ministerial.
Confianza en el propósito divino
- Se afirma que cada persona tiene lo necesario para llevar a cabo su labor, recordando que nunca se trabaja solo sino siempre acompañado por Jesucristo.
La perseverancia en el camino hacia el éxito
- El éxito no depende solo de talentos, sino del trabajo constante. Se menciona una frase inspiradora: "El éxito no es una casualidad, es una conquista", resaltando la importancia de acciones diarias consistentes.
Convicciones sobre emociones
- Es crucial actuar basándose en convicciones más que en emociones; se debe tener claro el propósito de hacer discípulos según Mateo 28:19.
Desafíos del liderazgo
¿Cómo mantener la firmeza y constancia en el trabajo espiritual?
La importancia de la perseverancia
- Muchas veces, no tendremos el ánimo o las fuerzas físicas, pero Dios está con nosotros. El trabajo que realizamos debe ser constante y consecuente, como lo mencionó Pablo: "Yo planté, Apolos regó, pero el cumplimiento lo ha dado Dios".
- Un trabajo constante será bendecido por Dios. El discipulado es un proceso que dura toda la vida; nuestra labor no termina hasta que el Señor venga.
- Debemos trabajar con perseverancia. Primera de Corintios 15:58 nos exhorta a estar firmes y constantes en la obra del Señor.
Firmeza y constancia
- Dos elementos clave son la firmeza y la constancia. Ser firmes nos ayuda a mantenernos de pie incluso cuando queremos abandonar.
- La firmeza se basa en Jesús, nuestra roca inconmovible. La constancia asegura que nuestro esfuerzo continuo dará frutos.
- Solo prosperamos en aquello que nos esforzamos continuamente; sin constancia, no veremos resultados significativos.
Ejemplo de Jesús
- Jesús es nuestro ejemplo perfecto de propósito y determinación. A pesar de las dificultades, nunca abandonó su misión porque amaba nuestra salvación.
- En momentos difíciles, debemos recordar las palabras de Jesús: "Padre, aparta de mí esta copa; mas no se haga mi voluntad sino la tuya".
Fortalezas divinas
- Isaías 40:28-30 nos recuerda que Dios nunca se fatiga ni desfallece. Él da fuerzas al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna.
- Aquellos que esperan en Jehová renovarán sus fuerzas; correrán sin cansarse si están activos en su visión divina.
Conexión con la fuente
- El cansancio físico o emocional puede desanimarnos si trabajamos desconectados del Señor. Es vital volver a conectarnos con Él para recibir fortaleza.