Un año de cambios: Día 17
El Cambio que Significa Amar - Parte 2
La Relación entre Amor y Tesoro
- Jesús enseña que donde esté nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón. Esto implica que lo que valoramos determina nuestras emociones y acciones.
- Al encontrar algo valioso, como una persona o un objeto deseado, es inevitable que nuestro corazón se dirija hacia ello. Esto incluye pensamientos, sueños y pasiones.
La Naturaleza del Amor
- El amor no puede ser forzado; es una respuesta natural del corazón ante algo especial o digno de afecto. Por ejemplo, no se puede obligar a alguien a disfrutar de la sopa.
- Esta verdad plantea un dilema: Dios nos manda amarle, pero ¿cómo podemos hacerlo si el amor no se puede imponer? Es necesario entender esta dinámica para experimentar un cambio real en nuestra vida espiritual.
La Revelación de Dios
- Para amar a Dios, necesitamos conocerle verdaderamente; esto significa ver Su carácter y virtudes. No podemos enamorarnos de lo invisible sin una revelación clara de Su amor.
- Ser un verdadero cristiano implica haber percibido el amor de Dios en Cristo como el mayor tesoro, similar al hombre que vende todo por el tesoro escondido en el campo.
Influencia sobre Nuestros Amores
- Aunque no podemos forzar el amor, sí podemos ser influenciados para amar algo nuevo y superior a nuestros actuales tesoros. Un amor más grande puede desplazar otros amores menores en nuestras vidas.
- El encuentro con Cristo transforma nuestros deseos y pasiones; al ver Su valor incomparable, todo lo demás pierde importancia comparativa. Así como Pablo consideró todo como pérdida por conocer a Cristo (Filipenses 3:8).
Exposición a lo Digno de Amor
- No puedes obligarte a amar algo; sin embargo, puedes exponerte a aquello que es digno de ser amado para permitirte ser cautivado por ello. Esto es clave para desarrollar un verdadero amor hacia Dios y las cosas espirituales.