Homilía 22-7-2021 // SANTA MARÍA MAGDALENA

Homilía 22-7-2021 // SANTA MARÍA MAGDALENA

Fiesta de Santa María Magdalena

Resumen de la Sección: En esta sección, se explora la elevación de la fiesta de Santa María Magdalena por el Papa Francisco y se reflexiona sobre cómo acercarse al corazón apasionado de esta figura religiosa.

Importancia de las lágrimas de María Magdalena

  • El Papa Francisco elevó la fiesta de Santa María Magdalena a rango de fiesta, antes era solo memoria.
  • Las lágrimas de María Magdalena son elocuentes y reveladoras.
  • Llorar como una magdalena es un refrán español que destaca la elocuencia de sus lágrimas.

La búsqueda y encuentro con Dios

  • Pascal menciona que hay dos tipos de personas: las que gozan al haber encontrado a Dios y las que sufren por no haber hallado la fe.
  • María Magdalena llora al no encontrar a Jesús, pero su sufrimiento cesa cuando lo reconoce. Es enviada como apóstol para compartir este encuentro.
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Primera lectura Lectura del libro del Cantar de los Cantares (3,1-4a): Así dice la esposa: «En mi cama, por la noche, buscaba al amor de mi alma: lo busqué y no lo encontré. Me levanté y recorrí la ciudad por las calles y las plazas, buscando al amor de mi alma; lo busqué y no lo encontré. Me han encontrado los guardias que rondan por la ciudad: "¿Visteis al amor de mi alma?" Pero, apenas los pasé, encontré al amor de mi alma.» Palabra de Dios Sal 62,2.3-4.5-6.8-9 R/. Mi alma está sedienta de ti, mi Dios Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. R/. ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. R/. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. R/. Porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. R/. Evangelio de hoy Lectura del santo evangelio según san Juan (20,1.11-18): El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.» Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?» Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.» Jesús le dice: «¡María!» Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!» Jesús le dice: «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro."» María Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto.» Palabra del Señor