The video discusses JNS's critique of the notion of the unconscious, specifically arguing that we can only understand it if we imagine it as potentially conscious.
JNS posits that the idea of a mental unconscious—processes occurring outside our awareness—is contradictory and problematic.
Case Study: Isabel R.
A Freudian case study is presented involving Isabel R., who suffered from hysterical paralysis and was unable to walk.
Freud discovered through therapy that Isabel had repressed feelings for her brother-in-law, including sexual fantasies and thoughts about her sister's death.
Understanding Repression
Freud interpreted Isabel's statement "in my house things don't go well" as a metaphor for her inability to walk, suggesting walking would mean advancing towards her desires.
JNS questions how to make sense of such Freudian narratives, proposing that understanding requires imagining an unconscious housing repressed desires as a form of consciousness.
Duality of Self
According to JNS, there are two selves in Isabel: one conscious self aware of her paralysis but not recognizing her feelings, and another deep self in love with her brother-in-law yet unaware of her illness.
Video description
Este video explora la crítica de John Searle a la noción de inconsciente, argumentando que es contradictoria. A través del caso de Isabel de R., paciente de Freud, se analiza cómo los deseos reprimidos pueden ser vistos como una segunda conciencia. Searle propone que el inconsciente no es un limbo mental, sino conexiones neuronales que, al activarse, producen experiencias conscientes. Se concluye que los fenómenos cognitivos inconscientes son potencialidades codificadas en el cerebro.
En este video, vamos a explorar la crítica que John Searle le hace a la noción de inconsciente. Nos referiremos específicamente a su tesis de que solo comprendemos lo inconsciente si, a la vez, lo imaginamos como potencialmente consciente.
Searle argumenta que la idea de un inconsciente mental, es decir, un proceso mental que ocurre fuera de nuestra conciencia, es contradictoria y problemática.
Para entender su punto de vista, vamos a analizar un caso freudiano: el de Isabel de R., una paciente que sufre de parálisis histérica.
No podía caminar, ya través de la terapia, Freud descubrió que Isabel estaba enamorada de su cuñado.
Ella tenía fantasías sexuales, y fantasías de que su hermana muerta para poder estar con él.
Esta represión, según Freud, era la causa de su parálisis.
Isabel dijo: “En mi casa las cosas no andan”, y Freud interpretó que “no andar” era una metáfora de su incapacidad de caminar, ya que caminar significaría avanzar hacia su deseo.
La Crítica de Searle: Searle se pregunta cómo podemos entender este tipo de historias freudianas.
Él argumenta que la única manera de darles sentido es imaginando que el inconsciente, que albergaría los deseos reprimidos de Isabel, es en sí mismo una especie de conciencia.
Es como si hubiera dos 'yoes' en Isabel: el 'yo' oficial, consciente de su parálisis pero que no reconoce su sentimiento amoroso, y un 'yo' profundo, enamorado de su cuñado, pero inconsciente de la enfermedad de Isabel.
Estos dos 'yoes' no se conocen entre sí.
La idea del yo profundo puede entonces expresarse como la de una segunda conciencia.
Según Searle, cuando escuchamos y damos sentido a estas ideas, lo que hacemos es imaginarnos esa segunda conciencia agazapada.
Sin embargo, es Freud mismo quien nos previene de esta tentación comprensiva, argumentando que imaginar una segunda conciencia es deslegitimar el carácter radicalmente diferente de lo inconsciente.
Siguiendo la lógica de Searle, es aquí donde más se revela que Freud no nos deja salida: o pensamos ingenuamente en una segunda conciencia o nos cae en el enigma de no saber a ciencia cierta qué es lo que deberíamos imaginar.
De modo que, para Searle, la idea de un inconsciente mental, que no es consciente, pero es a la vez mental, resulta contradictoria o incomprensible. Si te gustó el video o te surgen dudas, déjanos tus comentarios.